viernes, 30 de septiembre de 2011
jueves, 29 de septiembre de 2011
La historia de los cosmeticos
Conciencia sobre los productos cosmeticos, y el daño a nuestra salud.
domingo, 25 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
El pasado Nazi de Hugo Boss
Las firmas de SS
sábado, 17 de septiembre de 2011
"nada" mas que, imaginando lo que sigue de aquí ll

Salí corriendo por las escaleras, en busca de consuelo, abracé a un hombre mayor que confianza me dio, pero no se percato; entonces pedí a todos una explicación, nadie contesto, me afligí, mi preocupación se convirtió en el cajón del fondo, pero mi cobardía no me permitía acercarme. Decidí calmarme y escuchar lo que los demás murmuraban, pues mucho tiempo ya los había ignorado
– Pero, ¿Por qué esto te paso a ti?
– solo tenía 17 años.
– sus hermanos y padres ¿Cómo están? – ¡devastados!
– ¿Qué le paso? –parece que de un ataque, no lo sé, no me atrevo a preguntarles
El pánico se hizo mi todo, no lograba aceptarlo, mucho menos afrontarlo, me dirigí a la puerta, necesitaba tiempo, ¡¡No podía ser cierto!!
Fuera de lo que un día fue mí hogar solo sombras, por las cuales deambule, tratando de entender la apatía de la ocasión, flagelándome, lamentándome… ¿Cómo podía, alguien siendo tan joven a ver muerto?, ¿¡Cómo yo había muerto!?... Frio, incertidumbre, ¡terror!; oscura sensación recorriendo mi cuerpo, un hueco en el estomago, ese extraño nerviosismo que entumía mi alma.
A pesar de todo decidí volver, sin especular, a mi alcoba me apresuré, dejé la puerta bajo llave, me tire en la cama; coloque los auriculares, mi reproductor a todo volumen, me tranquilicé, mientras en los dos grandes y antiguos albúmenes averiguaba algo de mi pasado y mi divagada mente recordaba momentos peculiares.
Mi infancia: la familia, y yo, una pequeña llena de inocencia, curiosidad, alguien libre y capaz de imaginar, era el destello que las fotos emitían; lentamente mi mente se inundo de momentos , los monstros bajo la cama, las grades odiseas en el jardín acabando dragones, en el desierto más lejano, la cueva más profunda, en el mar o entre las estrellas; los dulces, los juegos, las ideas de travesuras y de ser mayor, pero siempre llena de vitalidad; quien se alegraba con lo más sencillo, quien sonreía por algo tal vez absurdo.
Adolescencia y juventud: la escuela, más responsabilidad, comencé a preocuparme por lo que usaba, lo que otros pensaban, como debía actuar o pensar, ¡un cambio radical!, bombardeada por el mundo, las fiesta, centrada en los amigos y el estudio, recordé a Oliver uno de mis grandes camaradas, implicado en cada una de mis nuevas experiencias, la primera vez que nos volamos una clase o los regaños sin sentido de algunos profesores, pero llena de ímpetus por explorar, siempre sonriente, un poco distanciada de mi familia. Después, al verme en los brazos de Eliot, mi primer amor, ese mariposeo en el estomago, no saber qué decir, los nervios de la primera vez que tomo mi mano, o ¡el éxtasis del primer beso!... su cara frente la mía, sus ojos claros, su sonrisa nerviosa, sus delgados labios con sabor a gloria que lentamente se acercaron a los míos, en la cancha de futbol junto a la portería, ¡Que día aquel!... y así miles de sucesos, paseaban ante mis ojos, malos o buenos, tristes o alegres , pero termino el día de mi cumpleaños 17, algo que no pude comprender.
Después de ver la película de mi vida, volví a la realidad, saber quién fui, me llenó de valor, partí lenta y pensativamente, arrastrando los pies por el viejo y desgastado piso, hasta el tétrico ataúd, observe a mi alrededor, esperaba lo peor, las 3:33 de la madrugada, sin mas contratiempo mire hacia dentro, rosas de todos los colores, dispersas alrededor del cadáver, unos converce rojos, un pantalón un tanto entallado, repleto de bolsas, color gris, algo roto; una blusa de licra blanca de sports NY, sus uñas con pintura roja, sus labios morados oculto por un labial rosa, aparentemente sonriendo; sus mejillas levemente sonrojadas por polvo, sus pestañas bien enchinadas, sus ojos con un delineador muy delgado, apenas notorio; sus cejas bien marcadas y una de ellas perforada, su lacio cabello castaño rojizo…me quede anonadada, postrada ante mí… ¡yo!, solo puede contemplar mi rostro apaciguado, como si estuviera durmiendo y cuando lo decidiera me levantaría… busque una dulce caricia en manos de mamá y a pesar que no sentía, en sus piernas recargue mi cabeza, mis rodillas en el suelo y mi pena solloce hasta el amanecer.
Al instante, la casa se lleno de familiares y amigos, no soportaba verles entristecidos, ese hueco en sus pechos indeciso, ¿aferrarse o despréndeme?, sus únicas opciones; me derrumbaba ver cómo me lloraban y yo sin poder si quiera regalarles una muestra de afecto, que les recordara que si me amaban en su corazón prevalecería, como un tatuaje hasta que eligieran borrarme, lo que sería aun más doloroso que esto.
Angustia apareció, mientras mi abuela mi cadáver avistaba.
– Hija, debías ser tu quien me enterrara – susurró.
Di unos pasos para atrás, inhale fuertemente, arranque hacia mi cuerpo y el féretro salté, ¡zaaz!, mi organismo reacciono, pero fue un suspiro casi imperceptible.
– Avril, ¿estás aquí?, ¿necesitas algo? – murmuró blanca del susto.
Y aunque no le conteste, a los demás les contó mi penosa aparición, así que espere que mis restos se quedaran solos, nuevamente tomé vuelo y me arroje, una, dos, tres… y mil veces más, pero nunca logre entrar, una hiriente descarga me impedía que volviera, fuera lento o corriendo, no logre reingresar; comencé a desesperarme, se me hacia un nudo en la garganta al pensar en el momento en que me llevaran a enterrar, ¡no me quería alejar! y el tiempo se agotaba.
Las esperanzas se desvanecían, cuando el menor de mis hermanos entre dientes mencionó.
– Hermanita, se que estas aquí ¿por qué no te levantas y vamos a jugar, guitar Hero III?, sé que es tus favorito, ¿sí?, ¡Por favor! – y mi frio rostro trato de mimar.
Puso mi piel (si es que le podemos llamar así) de gallina, espero… y al no ver respuesta, se fue lagrimeando a su recamara, yo detrás, lo abrace, lo bese…en vano otra vez; tomó su libreta de dibujo y comenzó a trazar, pero le fue imposible continuar, se arrojo a la cama. Tome su lápiz y escribí para el… “si es verdad que hay algo mas yo te esperare, necesito descansar, tu amor me llevare…no llores mas por mi siempre estoy cerca de ti”. Llego la hora de marchar, cerraron la caja, entre papá, mis hermanos, Gerardo, Saúl y mi primo Iván, la levantaron rumbo a la carrosa. – ¡Esperen! – Grito el más pequeño – ¡Avril me ha escrito algo!, ¡vean!, ¡Es su letra! – Samuel, ¡basta de juegos!, ya es suficiente con saber que tu hermana… – ignorándolo, todo continuo, aunque el quedo aun más desecho ante la situación.
Continua...
viernes, 16 de septiembre de 2011
“Nada” más que, imaginando lo que sigue de aquí

Desperté inerte en la oscuridad, buscando hacia donde caminar, un lugar al cual mirar, algo que iluminara mi pesar. Solo podía sentir palpitar mis recuerdos peleando con olvido pues aunque traté, ni si quiera mi nombre recordé; dudas y sufrimientos marcados en mi pecho, solo escuchaba lamentos de aflicción implorando ayuda a una especie de Dios y su perdón.
Guardaba una inane emoción que en mis oídos sonaba como amor y al escucharla retumbaba el corazón latiendo por alguna estrafalaria razón.
Creí que era de noche y la luna busque, las estrellas o alguna nubecilla que apaciguara mis miedos pero fue en vano ya que “nada” encontré, entonces pensé estar en una habitación y la pared, la ventana o el interruptor mendigué, pero una vez más inútil, “nada”, la única con quien me topé, auxilio a las voces del vacío solicite, pero “nada” me escucho. No lograba comprender qué pasaba, lo único que quería es llorar, temía por lo podría pasar, necesitaba de la luz para entender, me sobrecogí e intente dormir, añorando al despertar un sol que iluminase mi andar y a las cosas sentido dar. Cerré mis ojos y deje de estar.
No sabía si el tiempo transcurría, si mi corazón latía, si estaba vivía. Sentía que dormía, trate de despertar de tal pesadilla: pellizqué una de mis mejillas, mordí mi labio inferior, rasguñe mi brazo, golpeé mis piernas, me arroje a la “nada”, corrí lo más rápido que pude y sin rumbo… ¡”nada” pasó!, el agobio se posesiono de mi; no importaba cuanto me esforzara por huir, no importaba cuanto tratase de cerrar los ojos y no ver lo que no veía, no importaba cuanto tapase mis oídos, “nada” variaba, las penumbras no se aclaraban, los quejidos eran más constantes y cada vez más miserables, y yo, varada, ahí, sin camino ni destino, ahí sin lograr voltear atrás, sin si quiera memorar.
Me senté e intente meditar, ¿de dónde vengo?, ¿Dónde estoy?, ¿Cómo llegue?, ¿A dónde voy?, ¿Cómo escapar?... Ansiedad, miedo, pánico, duda, angustia, preocupación, ¡horror!, describían mi situación… ¿cómo podría enfrentarme a este sobresalto? Si no tenia respuesta ni a ¿¡Quién soy!? Grité, ¡Un grito!, ¡un frustrante grito! Desde lo más recóndito, bañado de un llanto inconsolable... acongojada intente despojar todo malestar.
Ahora solo quedaba indagar, pues lamentándome las cosas no mejorarían, suplicar por alguna señal y ponerme a trabaja… active mi imaginación y mi historia reinició.
Con mi frio y casi insensible tacto, palpe desde la punta de pies que deslice hasta mi torso, mas tarde al cuello; con ternura toque mi rostro, sabía que si me esforzaba, algo percibiría, mis labios simulando un pequeño corazón, mi cara alargada, mis cejas pobladas, mis ojos pequeños, mi nariz como la de papá, ¿Papá?, me levante y empecé a caminar, luchando por recordar, pero en ese sombrío lugar era imposible concentrarse, al instante una inusual conmoción, me invadió al notar un acelerado aliento, en mi oreja izquierda, una abatida pero familiar voz, susurro –Avril ¿Dónde es que estas?, ahora que te necesito mas – aprecie como mi piel se estremecía, fue como una caricia para mi ser, por tal reacción intuí que mi nombre debía ser aquel, ¡Avril!. Necesitaba de alguien, que me abrazara, cuidara, amara pero en especial que me guiara.
Vagué durante mucho tiempo, no concebía si hacia adelante o atrás, si al norte o al sur, sencillamente avanzaba, mientras discernía una razón lógica:
Ya que no podía luz apreciar y únicamente escuchaba lamentos, plantee estar en un hospital, un fuerte golpe termino con mi memoria y visión; pero la descarte al memorar que al gritar y sollozar nadie me fue a auxiliar.
Entonces, se me ocurrió haber tenido un fuerte accidente, un recóndito sitio, en el cual perdí la visión y el juicio, por eso las voces en mi conciencia, pero al ir andando con algo ya hubiese tropezado.
Torne a la idea del hospital, esta vez opté por ausencia de conocimiento, como estar en coma o una extraña enfermedad contra la cual me debía enfrentar para así mi cuerpo reavivar. Aunque existía una imperfección ¿cómo despertar?, me sumergí en depresión, no importase cuanto me aferrara a la vida, si nunca reaccionaría.
Recosté mi cabeza y entre lágrimas me bañe, rendida, caí en una especie de sueño.
Era tarde noche, ingresé por la puerta principal, donde un oscuro moño adornaba, me encontraba en un lugar habitual, la casa no muy grande, en su interior, un gran ventanal, al entrar a la sala de estar, personas conocidas pero reservadas, con voz suave salude, pero nadie respondió, mi curiosidad era mayor por lo tal, no tome importancia y proseguí, fotos de una joven mujer por doquier, una especie de cama en un rincón que no llamo mi atención, así que continúe, había tres sillones, muchas sillas, la TV y una mini cantina en la esquina, también algunos retratos de la familia que supongo habitaba aquel hogar, lo que me resultaba peculiar, tome mi tiempo para observar; seguí por un pasillo, llevaba a dos cuartos entre ellos un baño, reanudé a un pequeño jardín artificial que cruzaba las escaleras y al comedor, en él una amplía mesa de cristal, a la izquierda una pequeña cocina integral, el fregadero, la estufa, el refrigerador, y detrás el cuarto de lavado; volví a las escaleras, subí, algo me llamo a la habitación del final; al entrar, ventana con balcón, posters, globos, fotografías de la chica y adornos en las paredes, el closet de madera a la derecha, junto a este una puerta que conllevaba al baño, de frente a esta un escritorio lleno de prendedores y accesorios, todo en completo desorden, lo que me apreció gracioso; y al fondo la cama individual repleta de peluches. Me acurruque en ella, pues me sentía tan identificada, como en mi propia recamara.
Observe a mí alrededor todo me era ordinario y tan real, me cautivo el rostro de la señorita, pues tenía algo tan familiar, después de contemplarlo, note el grabado en el marco… “¡Avril!”… me quede en shock, enajenada ingrese a prisa al baño y el espejo mi rostro ¡no encontré!, con mis dedos mi cara examiné, y mis miedos confirme, ella… ¿¡era yo!?
continua...
Chávez llama a crear moneda latinoamericana ante “dictadura de dólar”
El gran arte dentro del metal
Auf Wiedersehen Freaks!
Independencia
Aqui les dejo el verdadero grito de independencia
martes, 13 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
La vida
En esta ocasión se nos pidió publicar un escrito de un hermano y próximo colaborador de este espacio.
Disfrútenlo.
jueves, 8 de septiembre de 2011
La importancia de apoyar el mercado interno.
IMPORTANCIA DEL APOYO AL MERCADO INTERNO (CICEG)
El apoyo a la industria nacional es deficiente actualmente por varios factores; en los que destacan la informalidad, elevados costos de materias primas, así como la apertura desmedida en el comercio exterior.
Y esto se acrecentará en diciembre del año en curso cuando se eliminen las cuotas compensatorias al calzado chino, que están actualmente en 70% y bajaran al 0%.
Ni el Ejecutivo Federal ni los titulares de la Secretaría de Economía pretenden impulsar la micro y pequeña empresa leonesa.
Y esto se demostró con las recientes declaraciones, tales como la del titular de la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales de la SE, Hugo Pérez Cano: "Necesariamente tiene que entrar el calzado chino, ver el impacto que tienen esas importaciones, si no no podemos hacer nada. Se tienen que comprobar las prácticas desleales: dumping, subsidios y que la industria nacional ha sufrido un daño".
Prefieren dar cabida al calzado chino, que como mencionamos arriba practica una competencia desleal. Las empresas leonesas no pueden competir contra el proveedor del 50% del calzado en el mundo y menos con políticos que experimentan con la economía.
El 70% de la industria nacional del calzado se encuentra en Guanajuato. Y representa cerca de 571,918 empleos directos e indirectos (2009).
La entrada del calzado chino desplazaría considerablemente a las empresas locales, lo cual generaría el debilitamiento del tejido social por consecuencias del desempleo y delincuencia, principalmente.
La estabilidad social mantiene un fuerte nexo con el empleo y es por ello que al debilitar algún, o algunos sectores económicos, existe una mayor probabilidad de exacerbar las condiciones de inestabilidad que privan en el país.
El presidente no parece entender acerca del desarrollo de una industria, no se produce en pocos meses, ni en pocos años. El desarrollo de la industria del calzado en León se remonta al año de 1888 con el apoyo de la Junta Central de Socorros tras la trágica inundación. Antes ya existían talleres pero su repunte se dio tras ese año. Pero es en la época de la II Guerra Mundial cuando alcanza su categoría de monoindustria, y fue gracias a las cuantiosas exportaciones hacia los EUA. Solamente bajo esas condiciones se dio el empuje para ser la fuerza industrial que es ahora.
Nosotros como ciudadanos debemos apoyar a nuestra industria por la generación de empleos que representa; yo propondría una economía de aldea. Además de que al momento de consumir tendremos que preguntarnos si el proveedor que te ofrece tan bajos costos tiene políticas laborales justas y procesos de producción que respeten el medio ambiente, ya que según el Centro de Investigaciones y Asesoría Tecnológica en Cuero y Calzado (CIATEC) el calzado chino tiene 10 veces más plomo de lo permitido por los estándares internacionales.
Estoy de acuerdo con el punto de que se tiene que diversificar la economía, sin embargo no se tiene que sacrificar la industria establecida. Aunque la protección al mercado interno no debe entenderse por los fabricantes nacionales como un permiso para conformarse con la calidad, sino como un constante mejoramiento, gratificándoles a los consumidores.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Lo que ocurre cuando dos grandes se unen.
La vida de un antivirus
domingo, 4 de septiembre de 2011
Represion y falta de respeto por ser diferente.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Herramienta perfecta para los dibujantes.
Humor Japones
Para los que disfrutan de esas caidas y actuaciones graciosas de la gente.












