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viernes, 16 de septiembre de 2011

“Nada” más que, imaginando lo que sigue de aquí


Desperté inerte en la oscuridad, buscando hacia donde caminar, un lugar al cual mirar, algo que iluminara mi pesar. Solo podía sentir palpitar mis recuerdos peleando con olvido pues aunque traté, ni si quiera mi nombre recordé; dudas y sufrimientos marcados en mi pecho, solo escuchaba lamentos de aflicción implorando ayuda a una especie de Dios y su perdón.

Guardaba una inane emoción que en mis oídos sonaba como amor y al escucharla retumbaba el corazón latiendo por alguna estrafalaria razón.

Creí que era de noche y la luna busque, las estrellas o alguna nubecilla que apaciguara mis miedos pero fue en vano ya que “nada” encontré, entonces pensé estar en una habitación y la pared, la ventana o el interruptor mendigué, pero una vez más inútil, “nada”, la única con quien me topé, auxilio a las voces del vacío solicite, pero “nada” me escucho. No lograba comprender qué pasaba, lo único que quería es llorar, temía por lo podría pasar, necesitaba de la luz para entender, me sobrecogí e intente dormir, añorando al despertar un sol que iluminase mi andar y a las cosas sentido dar. Cerré mis ojos y deje de estar.

No sabía si el tiempo transcurría, si mi corazón latía, si estaba vivía. Sentía que dormía, trate de despertar de tal pesadilla: pellizqué una de mis mejillas, mordí mi labio inferior, rasguñe mi brazo, golpeé mis piernas, me arroje a la “nada”, corrí lo más rápido que pude y sin rumbo… ¡”nada” pasó!, el agobio se posesiono de mi; no importaba cuanto me esforzara por huir, no importaba cuanto tratase de cerrar los ojos y no ver lo que no veía, no importaba cuanto tapase mis oídos, “nada” variaba, las penumbras no se aclaraban, los quejidos eran más constantes y cada vez más miserables, y yo, varada, ahí, sin camino ni destino, ahí sin lograr voltear atrás, sin si quiera memorar.

Me senté e intente meditar, ¿de dónde vengo?, ¿Dónde estoy?, ¿Cómo llegue?, ¿A dónde voy?, ¿Cómo escapar?... Ansiedad, miedo, pánico, duda, angustia, preocupación, ¡horror!, describían mi situación… ¿cómo podría enfrentarme a este sobresalto? Si no tenia respuesta ni a ¿¡Quién soy!? Grité, ¡Un grito!, ¡un frustrante grito! Desde lo más recóndito, bañado de un llanto inconsolable... acongojada intente despojar todo malestar.

Ahora solo quedaba indagar, pues lamentándome las cosas no mejorarían, suplicar por alguna señal y ponerme a trabaja… active mi imaginación y mi historia reinició.

Con mi frio y casi insensible tacto, palpe desde la punta de pies que deslice hasta mi torso, mas tarde al cuello; con ternura toque mi rostro, sabía que si me esforzaba, algo percibiría, mis labios simulando un pequeño corazón, mi cara alargada, mis cejas pobladas, mis ojos pequeños, mi nariz como la de papá, ¿Papá?, me levante y empecé a caminar, luchando por recordar, pero en ese sombrío lugar era imposible concentrarse, al instante una inusual conmoción, me invadió al notar un acelerado aliento, en mi oreja izquierda, una abatida pero familiar voz, susurro –Avril ¿Dónde es que estas?, ahora que te necesito mas – aprecie como mi piel se estremecía, fue como una caricia para mi ser, por tal reacción intuí que mi nombre debía ser aquel, ¡Avril!. Necesitaba de alguien, que me abrazara, cuidara, amara pero en especial que me guiara.

Vagué durante mucho tiempo, no concebía si hacia adelante o atrás, si al norte o al sur, sencillamente avanzaba, mientras discernía una razón lógica:

Ya que no podía luz apreciar y únicamente escuchaba lamentos, plantee estar en un hospital, un fuerte golpe termino con mi memoria y visión; pero la descarte al memorar que al gritar y sollozar nadie me fue a auxiliar.

Entonces, se me ocurrió haber tenido un fuerte accidente, un recóndito sitio, en el cual perdí la visión y el juicio, por eso las voces en mi conciencia, pero al ir andando con algo ya hubiese tropezado.

Torne a la idea del hospital, esta vez opté por ausencia de conocimiento, como estar en coma o una extraña enfermedad contra la cual me debía enfrentar para así mi cuerpo reavivar. Aunque existía una imperfección ¿cómo despertar?, me sumergí en depresión, no importase cuanto me aferrara a la vida, si nunca reaccionaría.

Recosté mi cabeza y entre lágrimas me bañe, rendida, caí en una especie de sueño.

Era tarde noche, ingresé por la puerta principal, donde un oscuro moño adornaba, me encontraba en un lugar habitual, la casa no muy grande, en su interior, un gran ventanal, al entrar a la sala de estar, personas conocidas pero reservadas, con voz suave salude, pero nadie respondió, mi curiosidad era mayor por lo tal, no tome importancia y proseguí, fotos de una joven mujer por doquier, una especie de cama en un rincón que no llamo mi atención, así que continúe, había tres sillones, muchas sillas, la TV y una mini cantina en la esquina, también algunos retratos de la familia que supongo habitaba aquel hogar, lo que me resultaba peculiar, tome mi tiempo para observar; seguí por un pasillo, llevaba a dos cuartos entre ellos un baño, reanudé a un pequeño jardín artificial que cruzaba las escaleras y al comedor, en él una amplía mesa de cristal, a la izquierda una pequeña cocina integral, el fregadero, la estufa, el refrigerador, y detrás el cuarto de lavado; volví a las escaleras, subí, algo me llamo a la habitación del final; al entrar, ventana con balcón, posters, globos, fotografías de la chica y adornos en las paredes, el closet de madera a la derecha, junto a este una puerta que conllevaba al baño, de frente a esta un escritorio lleno de prendedores y accesorios, todo en completo desorden, lo que me apreció gracioso; y al fondo la cama individual repleta de peluches. Me acurruque en ella, pues me sentía tan identificada, como en mi propia recamara.

Observe a mí alrededor todo me era ordinario y tan real, me cautivo el rostro de la señorita, pues tenía algo tan familiar, después de contemplarlo, note el grabado en el marco… “¡Avril!”… me quede en shock, enajenada ingrese a prisa al baño y el espejo mi rostro ¡no encontré!, con mis dedos mi cara examiné, y mis miedos confirme, ella… ¿¡era yo!?

continua...

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