Comúnmente se dice que la vida es un sueño, un sueño en el que somos movido por algún ser superior como piezas de algún juego. Y lo peor de todo es que vivimos como en un sueño: sin sentir en realidad.
Nos encontramos aferrados a ser manipulados para toda la vida, en lugar de tomar las riendas de nuestro camino. Y en realidad no nos atrevemos a VIVIR.
La vida no es solo existir, la vida es sentir al máximo cada cosa que nos rodea. La vida es un arte, y el arte es una virtud, disposición y habilidad para hacer algo. La vida es una realidad, una corta realidad que a muchos se nos va de las manos, o que simplemente no podemos descubrir.
¿Por qué no arriesgarse a ser felices? ¿Por qué no disfrutar todas las cosas que tenemos? ¿Por qué no gritar cuando queremos gritar, o llorar cuando queremos llorar, o brincar, correr, besar, amar, beber, reir cuando queremos hacerlo?
Dejemos de hacer solo las cosas ordinarias. Dejemos de existir para vivir.
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