
– Están por entrar al colegio, vamos a visitar tus compañeros, tal vez algo te pueden contar – cambio el tema evitando incomodar.
– Me parece buena idea, desde el funeral que no los veo, apenas los recuerdo-bromeé.
Partimos a la escuela. Todos uniformados, el aula, mi lugar vacio, el profesor divagando en matemáticas, mis amigos en la esquina charlando, camine a la última fila, la penúltimo silla, la mía, me senté y escuché.
– Karla si le pudiera contar a alguien más del por qué Avril ya no ésta.
– Oliver tienes que dejarla que descanse en paz, ese idiota no tubo la culpa de los errores de Avril.
– Pero – lo interrumpió el maestro – Oliver, ya que tiene mucho que contar pase al pizarrón…
Eso me desconcertó, “ese idiota”, ¿quién?, esperamos a recreo, me senté en la jardinera del gran árbol, donde siempre no la pasábamos, junto a la cancha de futbol, nuestra pasión.
– No puedes culpar a Eliot por lo que fue – Karla corto el silencio.
– Si él nunca la hubiese jugado con ella de esa forma, no se hubiera…
– Oliver, lamento decepcionarte, pero eh escuchado que Avril, comenzaba con síntomas de esquizofrenia, incluso ella no lo llego a cortar, ¿recuerdas?
– ¿Qué? ¡No puedo seguirte escuchando!, pensaba que eras diferente – se fue alterado, trate de alcanzarlo pero como ya era habitual “nada” podía hacer. Deje entonces, una nota en su libreta “viajo en silencio, como el viento aferrado a tus cabellos, atorada en tus recuerdos y aunque hoy ya no siento, ten presente que a tu lado estaré esperando a que me puedas ver otra vez, atte. Avril”
– ¡Vámonos! – dijo molesto Nithael, pero cuando tomo mi mano, como remedio mis penas borró, y al instante otra alucinación me invadió, los mismo enamorados pero ahora discutiendo, él se aleja y ella desecha en cuclillas llorando…
Cuando menos lo note ya estábamos de vuelta; recordé entonces las grabaciones que papa hacia en nuestros cumpleaños.
– ¡Acompáñame!, recordé algo – corrimos hasta la recamara de mis padres y busque mi numero diecisiete…
– ¡Nith lo encontré! – Grité eufórica – ¿te puedo llamar Nith? Es corto y lindo – sonreí.
– Claro, pero veamos el video-dijo algo cortante.
Todo se veía normal, globos, pastel, música, los que amo festejando y yo… ¿amargada en el rincón?, esa no era yo, Oliver me sacaba a bailar, mis primos y otros, pero mi infeliz cara no podía ni una mueca sonriente disimular… me enfurecía verme así, hasta que entendí, más adelante, una servilleta mi papá pasó a mi hermanos, donde decía “su novio la termino alégrenle la noche por favor”…otra ilusión comenzó la joven huyendo frenética por la oscuridad de la calle, implorado ayuda, pero su cara seguían sin ser apreciable, como si tuviese una manta, que la ocultaba.
– Creo que has visto demasiado, – me intento levantar sacándome de mi sueño, estaba a punto de apagar el DVD cuando la puerta se abrió, era Saúl…
– ¡Gerardo, Samuel, mamá, papá!, ¡vengan!, ¡vean esto! – al instante trotando por las escaleras todos
– ¿Qué pasa Saúl?
– Es Avril, la película de sus diecisiete, hermanita ¿estás aquí?, ¡te amamos! – dijo tan emocionado que fue imposible para todos llorar.
– Saúl no juegues con esto – dijo Gerardo molesto.
– No es juego si acababa de subir por el juego ¿abría tenido tiempo para poner el video y gritarles?, ¿no entiendes? Ella no quiere decirnos algo – los dejo cayados, por un momento.
– Avril, ¿necesitas algo?, ¡te extrañamos! – susurró Samuel conmocionado… Nithael salió de la habitación yo detrás de él.
– Nith espera – se detuvo – ¿puedo contestarles? – lo mire fijamente a los ojos – ¿Qué te sucede?
– No importa lo que siento, anda ve y regálales una nota pero una sola, te espero en el cuarto – su rostro era serio, pero moría (aun más de lo que estaba) por saludar a mi familia corrí por lápiz, papel y mi carta redacte:
“mi voz se silencio y mi cuerpo ahora es ayer, pero mis sentimientos son hoy y siempre, aunque solo una vez les puedo escribir, no duden que al mirar a su interior me podrán hallar, pues siempre estoy cerca de aquí, esperando el día que les toque partir, para así juntos volver a existir, solo les quiero pedir que me hagan recordar mi pasado, y en mi cuarto dejen lo que nos ha marcado, si pueden hablar de mi muerte se los agradeceré, los amo, extraño, quisiera poder abrazarlos atte. Avril”… pegue la nota en el refrigerador mientras la quietud se restauraba, arrastré mis pies hasta llegar con Nith pues a pesar de que algo peculiar por el, hacia latir mi muerto corazón, temía enfrentarle en esta ocasión.
– ¿Te encuentras bien? – dije preocupada al entrar.
– Tú no tienes que preocuparte por mí, ese es mi trabajo – no me dirigía la mirada.
– Basta, no estás bien, mírame y dime a la cara que no pasa nada – levante un poco la voz.
– Bueno, si estoy un poco molesto, pero conmigo mismo, rompí las reglas.
– ¿Por qué no lo dijiste antes?
– Porque, no tiene “nada” que ver contigo, además que ante ti no puedo negarme – tomo mis manos se acercó, su rostro era totalmente claro su nariz respingada, labios delgados pero rojizos, su piel pálida, sin alas ni aureola, como en la TV, solo sentí sonrojarme, me soltó – debo irme a otra obligación, pero si me necesitas o resuelves este dilema, cierra los ojos, muerde tu labio inferior y susurra mi nombre, pero en especial desea mi presencia de corazón – beso mi mejilla, se esfumo y otro momento de lucidez se apodero de mi ser, la misma joven gritaba mientras la atacada por un destello, en medio de la “nada”, su dolor no tenia explicación, su cara era de perturbación y aunque ayuda imploro nadie le escucho.
Desperté realmente confundida, sentía alegrarme por hablar con mi familia, me entristecía mi muerte, me frustraba no descubrir la causa de esta y me llenaba de ilusión la presencia de Nith, como si de nuevo tuviera sentido luchar.
Más tarde entraron a mi habitación:
–Desde el día que murió no había entrado a este lugar…todo sigue igual – dijo mi madre admirando.
– Lo sé, pero ella ya no nos puede tocar – murmuro mi padre – pero ya no importa debemos ayudarle a descansar poniendo nombres y describiendo las situaciones de cada foto, video.
Toda la noche se la pasaron anotando, y hablando de peculiar forma de ser, hasta que el sueño los venció. Los tres en mi cama dormimos esa noche, me sentí como cuando pequeña, después de una temible pesadilla me deslizaba por el oscuro pasillo hasta su puerta y susurraba “mami el mostro vino por mi otra vez, ocúltame de él”, mi madre me tomaba en sus brazos como a un peluche y en medio de los dos me acorrucaba...al instante otra visión emprendió, la misma joven de pelo castaño rojizo, sangrando, entre los brazos de un hombre mayor que me recordaba a mi propio padre, ¿papá?, inerte en la realidad, ¿sería yo la de mi constante alucinación?, me reanude y analicé lo que me apuntaron entre los recuerdos, las aventuras en la playa, los vergonzosos bailes del colegio… y así hasta que llegue a los quince, tenia cientos de miles de fotos de fiestas, amigos, salidas, etc., pero en especial con Eliot, según las fotografías estuve con el de mis quince hasta los diecisiete, ¿tendrían algo que ver?, seguí husmeando en mis antiguas pertenencias… mi notebook seguro ahí encontraría mas respuestas.
Continua.

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