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sábado, 20 de agosto de 2011

Esa mirada


¿Quién no se ha encontrado con una mirada cautivadora, una mirada que te absorbe y te abandona?, esos pequeños instantes tan intrigantes, tan solemnes que  te dejan pasmado, no importa edad, sexo, ni el lugar que te encuentras, todo parece desaparecer y quedar en un total vacío, solo quedas tú y esa persona, solo quedan unas almas desnudas.
Esto nos lo narra una persona, un individuo que trato de describir esa conexión.

Nunca una mirada me atrapó tanto como la de ella. Ya pasó casi mes y medio y todavía me levanto a media mañana empapado en sudor. Su mirada tenía un no sé qué irredutible: esos ojos tan fijos, tan permanentes y tan necesitados de parpadear. No puedo negar que son los ojos más hermosos que he visto, sí, pero también los más aterradores. Podría hacer una hipérbole de que eran como un mini aleph; aquel punto del universo dónde se podía ver todo, absolutamente todo.


Pero sería necio si no aceptara que había una especie de magia, de metafísica que abrazaba a esos ojos. Eran las 3: 42 de la tarde y era un día nublado, las gotas de agua caían como pidiendo perdón a las nubes y al cielo. Los cigarros se iban acabando y yo ya estaba aburrido de esperar y fumar. Estaba afuera del periódico Reforma, edificio monárquico y redundante, epítome del periodismo moderno.


3:37, lo siento mi amigo, ya esperé demasiado y no estoy para estos lances. Soy un inútil y según Kundera(mediante un silogismo muy rebuscado) la inutilidad es lo más moral; pero a mi no me gusta ser un moralista así que me tengo que ir a hacer algo. Bajé caminando por la calle San Lázaro, toda una cuadra viendo a gente coexistir con los carros, algo tan materialmente imposible que daba terror ver cómo no atropellaban a nadie. Por Universidad unas dos cuadras hacia la izquierda para llegar al metro Zapata. Es de esos momentos donde uno sabe que la certidumbre de la vida está por romperse, donde la realidad es desgarrada por un evento fortuito que obliga a pensar en la inutilidad de la sistematización de nuestras vidas.


3:41, en medio del tráfico y esperando a cruzar Universidad ocurre ese evento aislado, disidente a toda lógica y razón. Camina hacia mi-mentiría si la describo- y yo camino hacia ella. Es el efecto de la gravedad o el efecto de los imanes. Una atracción indetenible y casi fatal hace que paso a paso nos acerquemos y que, en el momento justo donde solo media un poco de espacio, los dos nos miremos directamente a los ojos .Engullidos por nuestras propias miradas, por nuestros tormentos y por nuestros anhelos. 3:42, pasa de largo, yo me detengo. No puedo seguir. Prendo un cigarro suelto que compré minutos antes, lo fumo mientras volteo. Y allí está ella, parada a 4 metros de la esquina: rígida como estatua. Una masa de personas la rodea, todos ellos esperando a cruzar.


Verde. La masa se mueve como si fuera un solo personaje en una armonía perfecta. Pero ella sigue allí, inerte, con la mirada en un vacío, en un abismo. Yo sigo fumando pero tampoco me muevo-no sé si porque no quiero o no puedo-, y la observo. Veo el pesar de sus movimientos para ponerse a caminar. Enfila hacia la calle, sola, enredada en el tiempo.


Su mirada metafísica me atosiga, me persigue. No creo que se deba a alguna conexión bizarra de amor eterno, ni siquiera creo que haya sido un lazo entre dos extraños que se observan por primera vez, frente a frente. Creo más bien en la desnudez del alma a través de los ojos. Y creo que nuestras reacciones(las de ella y las mías) son más bien de pudor,de ese sonrojamiento que se da cuando a uno lo ven desnudo por primera vez, sin mediación alguna. No sé sus secretos, no sé sus anhelos, no sé su nombre. Sólo sé que su mirada es aterradoramente bella. Quizás ella piense lo mismo de la mía. 


Fuente: Nadie-Perfecto. Indispensable. Eterno. Soy Nadie.

2 comentarios:

  1. Welcome to the 4th, DIMENSION. (POQUER FACE) jajjajajajjajaja. Esta genial. todos tendrian que pasar por eso, asi como manejar o tener sexo.

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  2. waw eso si ke esta lindo eeeee ........creme ke nunka avia leido algo tan profundo como eso

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